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sábado, 16 de mayo de 2009

Estados reclaman inversión sanitaria

MÉXICO, 16 mayo 2009 (El Universal).- La falta de laboratorios adecuados impidió a los estados responder oportunamente al brote de influenza A de abril pasado y evidenció la urgencia de mayor inversión pública en investigación e infraestructura, de modo que el país sea capaz de enfrentar con eficacia futuras emergencias sanitarias, coincidieron especialistas del estado de México, Hidalgo, San Luis Potosí, Zacatecas, Coahuila y Yucatán.

En México, la Red de Vigilancia Epidemiológica cuenta con laboratorios de análisis para el manejo de microorganismos de riesgo moderado —conocidos como laboratorios de bioseguridad nivel 2 (BSL-2)—, pero sólo tiene uno de alto riesgo o nivel 3 (BSL-3), en la ciudad de México, que fue incapaz de identificar el virus AH1N1.

El manejo de patógenos es meticuloso. La Organización Mundial de la Salud (OMS) los clasifica desde no asociados con enfermedades en humanos (grupo de riesgo 1 o GR1), hasta causantes de padecimientos humanos letales (GR4), y pasa por los que causan males raramente serios (GR2) y serios o letales, para los que hay medidas preventivas (GR3).

La alerta sobrevino la noche del 23 de abril, pero el primer laboratorio de bioseguridad mexicano autorizado por la OMS comenzó a funcionar hasta el 28, según el director del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud, Miguel Ángel Lezana.

La Red de Vigilancia Epidemiológica está integrada por los laboratorios nacionales y estatales de salud pública, coordinados desde la ciudad de México por el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológica (Indre), justo donde se halla el laboratorio de bioseguridad nivel 3 (BSL-3) del país, pero, según Lezana, no tenía capacidad para identificar la nueva cepa, y recurrió a EU y Canadá.

Estado de México: “Nos tomó por sorpresa”

Fulgencio Mendoza, líder de la sección 22 del personal de salud en el estado de México, reconoció que la influenza humana tomó por asalto al gobierno local y puso en jaque a su sistema de salud. Sin infraestructura, equipos ni personal y con un laboratorio público inoperante ante la pandemia, se enfrentó la multiplicación de casos, sobre todo en municipios urbanos marginados de oriente y poniente.

El Laboratorio Estatal de Salud Pública quedó fuera. Capaz de realizar más de 90 tipos de pruebas en humanos, animales y alimentos, en su catálogo no incluye la prueba sobre influenza estacional. Así, debieron importarse de emergencia 77 mil 500 pruebas rápidas de EU y China, con un costo de 22.5 millones de pesos y que llegaron tarde.

María Dolores Ramírez, directora general de dicho laboratorio, se negó a ser entrevistada por EL UNIVERSAL; arguyó que “no tenía luz verde” del nuevo secretario de Salud, Franklin Liebenson Violante, desginado en plena contingencia. Lo mismo ocurrió con el vocero Isaac Fuad.

Hidalgo: centros de diagnóstico, rebasados

Como en otros estados, la influenza A rebasó al sector salud hidalguense y, en particular, al Laboratorio Estatal de Salud Pública y que es de diagnóstico y referencia de influenza estacional, cólera, rabia y cáncer, entre otras enfermedades.

Para casos delicados las pruebas van al Indre, dijo la subsecretaria estatal de Salud, Ana María Tavares Hernández. A su vez, el Indre las remite a un laboratorio de Atlanta.

SLP: usaron equipo para tuberculosis

En San Luis Potosí, donde el brote de influenza fue más violento, para analizar las primeras muestras se adaptó el equipo para tuberculosis del Laboratorio Estatal de Salud, donde pese a limitaciones técnicas y materiales, una farmacobióloga previó que se trataba “de algo nuevo”.

Con la emergencia sanitaria encima, Luis Octavio Porras, director del laboratorio, presionó al Indre y obtuvo un equipo de biología molecular de reacción en cadena de polimerasa, dos campanas de bioseguridad para BSL-2 y reactivos. Todo permitió procesar muestras en dos o tres horas. Un equipo similar fue enviado e instalado parcialmente en Tuxtla Gutiérrez,Chiapas, según Adriana Gómez, directora del Laboratorio Estatal de Salud Pública.

Daniel Ernesto Noyola Cherpitel, jefe del Departamento de Virología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, aseguró que esta institución posee el equipo para estudiar la influenza, pero no los fondos necesarios, aparte de que existen obstáculos para importar reactivos.

Coahuila y Zacatecas

El Laboratorio Estatal de Coahuila, clasificado como BSL-2, opera equipo de inmunofluorescencia para detectar virus de los tipos 1 a 3, y ante la contingencia redujo de 48 a seis horas el tiempo para analizar muestras de exudado faríngeo, dijo el titular de Salud, Raymundo Verduzco.

Por su parte, Claudia Amil Ruvalcaba Márquez, jefa del Laboratorio Estatal de Zacatecas, afirmó que del listado nacional de 28 pruebas epidemiológicas, la entidad aplica 27, y que tuvo la capacidad de respuesta para atender el muestreo presuntivo del virus de la influenza A, pero el análisis confirmatorio sólo podía emitirlo el Indre.

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